Darlitha’s Weblog











{octubre 2, 2008}   La droga
En todas las sociedades se han consumido drogas desde la antigüedad, pero con el tiempo han cambiado las características del consumo. Esta situación es debida a la confluencia de factores sociales y sanitarios. Entre los factores sociales se podrían comentar los siguientes: consumo de drogas conocidas en sociedades y contextos culturales que antes no lo eran, además el consumo se atribuye básicamente a los miembros más jóvenes de la sociedad, consumo de drogas nuevas como LSD y derivados anfetamínicos, consumo de preparados más potentes y por vías de administración más directas (heroína intravenosa en lugar de opio fumado; bebidas destiladas en vez de fermentadas) y el incremento de la delincuencia para conseguir el dinero preciso para comprarlas.

En el ámbito sanitario los cambios se pueden observar en la aparición nuevas patologías y reaparición de otras casi erradicadas de las sociedades avanzadas. Se asiste en la última década a un incremento de la tuberculosis asociada a portadores del virus de inmunodeficiencia humana (SIDA), sobretodo en adictos a drogas por vía parenteral y en alcohólicos marginales.

¿Qué es la droga?

La Organización Mundial de la Salud define una droga como una sustancia (química o natural) que introducida en un organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa), es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una alteración física y/o psicológica, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento de la persona.

Conceptos básicos:

Cuando el consumo de la sustancia se hace cada vez más regular, con el fin de experimentar sus efectos psíquicos y a veces para evitar el malestar producido por su privación, estamos hablando de drogodependencia.

La dependencia psíquica es la compulsión a tomar una sustancia determinada para obtener la vivencia de efectos agradables y placenteros o evitar malestar.

La dependencia física es un estado de adaptación del organismo producido por la administración repetida de una sustancia. Se manifiesta por la aparición de trastornos físicos, más o menos intensos cuando se interrumpe la administración de la misma.

El abuso de drogas se produce cuando hay un consumo en grandes cantidades y circunstancias que se desvían de las pautas sociales o médicas aceptadas en la cultura determinada.

El síndrome de abstinencia es lo que se produce tras haber una dependencia física y psíquica, en el momento en que falta la droga, aparecen todo un conjunto de signos y síntomas de carácter físico y psíquico, cuya intensidad y curso temporal van a depender del tipo de droga y otros factores como frecuencia, cantidad y antigüedad del consumo.

El síndrome de querencia son los síntomas psicológicos que aparecen antes de que el síndrome de abstinencia y después de que desaparezcan los efectos de la última toma de droga, consisten en la vivencia de angustia generalizada, intensa necesidad de la toma de la droga con el consecuente desarrollo de una conducta de búsqueda.

La tolerancia es un estado de adaptación caracterizado por la disminución de la respuesta a la misma cantidad de droga, o por la necesidad de una dosis mayor para provocar y sentir el mismo efecto.

La tolerancia cruzada es el fenómeno por el que al tomar una droga aparece tolerancia no solamente a otra del mismo tipo, sino incluso a drogas totalmente diferentes. El uso previo de una droga puede potenciar los efectos sobre el organismo de otros tipos de droga.

La intoxicación aguda se produce cuando se toma una cantidad de droga que el cuerpo no es capaz de eliminar o transformar la sustancia.

La sobredosis es la intoxicación aguda grave que aparece cuando se supera el límite de toxicidad en el organismo. Va en función de la dosis de droga tomada, su composición (si es más o menos pura), si está adulterada y las variables corporales individuales como el peso, metabolismo y tolerancia.

La politoxicomanía o policonsumo se produce cuando el sujeto se administra una variada gama de sustancias con el objetivo explícito de mantener alteradas sus funciones mentales. En muchos casos existe una droga principal que sustenta la dependencia, y unas drogas secundarias que la complementan o la sustituyen en situaciones de no disponibilidad. Actualmente es raro encontrar un consumidor de una sola droga.

Por patronas de conducta se entiende a las sustancias que toma el drogodependiente y además su vía de administración, frecuencia, contexto relacional en que se produce el consumo, soporte social y cultural, etc.

Características de la drogodependencia:

  • Un deseo incontenible de consumir la droga y obtenerla por cualquier medio.

  • Una tendencia a aumentar la dosis por la tolerancia del organismo hacia la misma. Se necesitan dosis más altas para obtener la misma sensación.

  • La aparición de un síndrome de abstinencia en caso de interrupción súbita en el consumo.

Proceso de drogodependencia:

  1. Consumo experimental: son ensayos que realiza la persona fundados en la curiosidad hacia las drogas, sin intención explícita de repetir el consumo.

  2. Consumo ocasional: la persona conoce la droga y sus efectos y escoge los momentos y escenarios más propicios para sentir dichos efectos. El consumo todavía es espaciado y poco frecuente.

  3. Consumo regular: consumo habitual con continuidad. Posición activa frente al consumo.

  4. Dependencia: necesidad del consumo, es algo prioritario e imperioso en su vida.

Clasificación de las drogas

Depresoras del sistema nervioso: disminuyen la actividad del sistema nervioso central.

  • Opiáceos: opio, morfina, heroína, metadona.

  • Bebidas alcohólicas: vino, cerveza, ginebra, etc.

  • Hipnóticos y sedantes: somníferos y tranquilizantes.

Estimulantes del sistema nervioso: aumentan la actividad del sistema nervioso central.

  • Mayores: anfetaminas, cocaína.

  • Menores: café, té, cacao, tabaco (nicotina).

Las que alteran la percepción: modifican el nivel de conciencia y diferentes sensaciones (visuales, auditivas, etc.).

  • Alucinógenos: LSD, mescalina.

  • Cannabis: marihuana, hachis.

  • Drogas de diseño: extasis, eva, etc.

  • Inhalantes: disolventes, pegamentos, etc.

Prevalencia:

Aproximadamente, se puede estimar que entre un 0’5% y un 1% de la población adulta es adicta a opiáceos, entre un 5% y un 10% es adicta al alcohol y entre un 30% y un 40% es adicta al tabaco. La prevalencia del consumo de drogas sufre importantes variaciones en función del país y del medio social, cultural, la edad y el sexo. En general, se considera que los adultos jóvenes de todas las sociedades son los mayores consumidores y que la prevalencia disminuye con la edad (maduración, obligaciones sociales). Es más frecuente en varones.

Criterios para el diagnóstico de dependencia y abuso de sustancias:

Según la Asociación Americana de Psiquitría (1995), la dependencia de sustancias es el patrón desadaptativo del consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un período continuado de 12 meses:

Dependencia de sustancias:

  1. Tolerancia, definida por: a) necesidad de aumentar la dosis; o b) disminución del efecto con el consumo continuado de la misma cantidad de sustancia.

  2. Abstinencia, definida por; a) el síndrome de abstinencia característico para la sustancia; o b) se consume la misma sustancias (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

  3. La sustancia se consume en mayor cantidad o en un período mayor del que la persona pretendía.

  4. Se desea persistentemente o se intenta en una o más ocasiones abandonar o controlar el consumo de la sustancia.

  5. Se emplea mucho tiempo en actividades necesarias para obtener la sustancia (por ejemplo, robo), consumirla o recuperarse de sus efectos.

  6. Reducción considerable o abandono de actividades sociales, laborales o recreativas a causa del consumo de la sustancia.

  7. Se continua consumiendo la droga a pesar de ser consciente de tener un problema social, psicológico o físico, persistente o recurrente, provocado o estimulado por el consumo de la sustancia.

Abuso de sustancias:

  1. Consumo recurrente de sustancias, que da lugar al incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa.

  2. Consumo recurrente de la sustancia en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (por ejemplo, conducir un automóvil o manejar maquinaria).

  3. Problemas legales repetidos relacionados con la sustancia.

  4. Consumo continuado de la sustancia, a pesar de tener problemas sociales continuos o problemas interpersonales causados o exacerbados por los efectos de la sustancia.

Criterios de consumo adictivo:

Washton y Boundy (1991) proponen cuatro criterios para distinguir cuando el consumo de una droga u otra adicción (juego, compras, trabajo, sexo) se convierte en adictivo.

  1. Obsesión. Necesidad irresistible e intensos deseos de consumir la droga. El consumidor adicto está obsesionado por conseguir y consumir la droga. Esto es prioritario ante cualquier otra actividad.

  2. Pérdida de control. Incapacidad para autolimitarse o controlar el consumo. El adicto puede detener su uso temporalmente, pero cree que es imposible no volver a consumir la droga, incluso con esfuerzos máximos de autocontrol y de fuerza de voluntad.

  3. Consecuencias negativas. Consumo continuado a pesar de las consecuencias como problemas económicos, familiares, laborales, orgánicos y psicopatológicos.

  4. Negación. Se niega que el consumo de drogas sea un problema. No advierte la gravedad de los efectos negativos, niega que exista un problema y se enfada o se pone a la defensiva si alguien le indica que su consumo está fuera de control.

Tratamiento

Desintoxicación física:

La desintoxicación física pueda practicarse ambulatoriamente o en una unidad de desintoxicación hospitalaria. El objeto de la desintoxicación es permitir al adicto superar el síndrome de abstinencia de la forma más segura, cómoda y exitosa posible. Aproximadamente esta desintoxicación dura entre dos y tres semanas. Si se practica en régimen ambulatorio se recurre a la matadona o a una combinación de derivados opiáceos, tranquilizantes e hipnóticos. La desintoxicación hospitalaria frente a la ambulatoria presenta las ventajas de permitir controlar la medicación administrada, observar los síntomas de abstinencia por un equipo especializado y poder realizar pruebas de laboratorio.

Programas de ayuda psicológica:

Todos los centros que ofrecen programas de ayuda pueden utilizarse antes, durante o después del tratamiento de desintoxicación física. Se trata de centros abiertos donde los adictos encuentran profesionales especializados, y también otras ayudas como comida, bebida, duchas atención médica básica y, en algunos, jeringas y preservativos.

Durante el tratamiento se puede recurrir a los centros de día y a los de actividades en los que se procura una ocupación terapéutica al adicto para estabilizar su abstinencia. En ellos se ofertan: soporte psicológico individual y grupal, actividades culturales, deportivas y artísticas. Se utilizan como soporte del tratamiento libre de drogas y de los programas de mantenimiento de metadona. Después del tratamiento pueden utilizarse programas de reinserción laboral, deportiva y judicial.



{octubre 2, 2008}   “Los Anticonceptivos”

INICIÁNDOSE EN LA ANTICONCEPCIÓN

La primera relación sexual es una experiencia vital que requiere una serie de condiciones previas que pocos adolescentes contemplan. Perder la virginidad no debe plantearse como un reto, ni como una proeza, ni como una huida hacia adelante para evitar el ridículo. Es imprescindible sentirse correspondido en el amor, y tomarse el tiempo necesario para no realizar el acto sexual bajo presión ni con sentimientos de culpabilidad. Usar la cabeza antes de acostarse con alguien debería ser una obligación compartida por la pareja que se inicia en el amor sexual, para no correr así riesgos innecesarios: embarazos prematuros, contagio de enfermedades venéreas o grandes desilusiones. La información acerca de los métodos anticonceptivos más seguros está al alcance de todos, aunque muchos prefieren ignorarla creyendo que con la «marcha atrás» o el método Ogino no se corre ningún peligro; sin embargo, eso no es cierto.

La mayoría de embarazos adolescentes podrían haberse evitado si se hubieran utilizado los medios adecuados.
No hay que fiarse de la información anticonceptiva dada por amigos y compañeros de la misma edad, sino acudir a los centros de planificación e información sexual dedicado) a esa tarea.
Anteriormente, cuando hablábamos sobre la edad idónea de los jóvenes para comenzar las relaciones sexuales completas, decíamos que no se pueden establecer fechas de inicio de antemano, porque todo depende de las circunstancias personales de cada uno. En cambio, sí puede determinarse claramente el comienzo del uso de los métodos anticonceptivos para evitar un posible embarazo: desde el primer momento en el que se mantengan relaciones sexuales con penetración.
La anticoncepción es la forma de evitar el embarazo mediante el uso de métodos o productos que interfieren en los mecanismos que lo hacen posible. Conviene recordar que si se mantienen relaciones sexuales con cierta regularidad y no se usa ningún método anticonceptivo, la probabilidad de embarazo es altísima: en tomo al 😯 % en un año. Es muy importante conocer bien todos los métodos anticonceptivos existentes para poder elegir el que más se adecue a cada caso. La elección de uno u otro dependerá de múltiples factores, como son la frecuencia de las relaciones, la edad, las preferencias personales, etc. En todo caso, si no se tiene a mano ninguno, el petting es la práctica más razonable.
Deberían utilizarse los métodos anticonceptivos desde el primer momento en que se mantengan relaciones sexuales con penetración.



{octubre 2, 2008}   La pildora del dia después

Análisis: la píldora del

día siguiente


y el riesgo de embarazos de adolescentes

Las adolescentes que utilizaron la contracepción de emergencia tenían mayor riesgo de un embarazo no planeado, posiblemente como consecuencia de asumir mayores riesgos en sus relaciones sexuales.



El embarazo de adolescentes es un importante problema social. Muchos de estos embarazos terminan en aborto, y cuando el embarazo continúa, este suele ir unido a complicaciones físicas, psíquicas y sociales para ambos, la madre y el hijo (1).

Para paliar este problema, algunas autoridades sanitarias propugnan la utilización de la “píldora del día siguiente”, la denominada contracepción de emergencia. Sin embargo, no está demostrado que con la utilización de esta píldora vayan a disminuir los embarazos no deseados, ni tampoco el aborto, entre las adolescentes.

En relación con ello, acaba de publicarse en el British Medical Journal un interesante trabajo realizado en Inglaterra, en donde se concluye que la utilización de la píldora del día siguiente no reduce los embarazos de adolescentes, ni tampoco el número de abortos: incluso favorece un aumento de los mismos (2).

En dicho trabajo se relacionan la contracepción de emergencia, los embarazos de adolescentes y el porcentaje de estos que terminan en aborto. Para llevarlo a cabo, se estudian 240 casos de embarazos de adolescentes y se comparan con 719 casos de control de similares características.

El primer dato que destaca es que las adolescentes embarazadas habían utilizado antes con mayor asiduidad los métodos anticonceptivos -tanto la píldora como los preservativos- que las adolescentes no embarazadas. “Después de un análisis multivariante realizado en el año anterior al embarazo, la única asociación encontrada estaba relacionada con la consulta previa sobre contracepción”.

Las adolescentes que asiduamente habían utilizado la consulta contraceptiva antes de su embarazo tenían un riesgo de quedarse embarazadas 3,32 veces mayor que las que no lo habían hecho; las que previamente habían utilizado la píldora anticonceptiva, 2,96 veces mayor, y las que habían utilizado preservativos en sus relaciones sexuales, 2,70 veces mayor.

También las que ya habían utilizado previamente la contracepción de emergencia manifestaban un riesgo de embarazo 1,35 veces superior a las que no la habían utilizado.

Cuando se analizan los embarazos de adolescentes terminados en aborto, se encuentra que las que abortaron habían utilizado en significativamente mayor medida la contracepción de emergencia o preservativos, en cualquier momento antes del embarazo, que las otras jóvenes.

Las que la utilizan, mayor riesgo

En efecto, las que habían utilizado la píldora del día siguiente tenían una probabilidad 3,21 veces mayor de que su embarazo terminara en aborto, y esta probabilidad era 4,53 veces mayor para las que habitualmente utilizaban preservativos.

Cuando se valoró el influjo de la utilización de la contracepción de emergencia o la utilización de preservativos sobre los porcentajes de aborto en las 240 adolescentes embarazadas estudiadas, se encontró que “en los casos en los que el embarazo terminó en aborto, las adolescentes habían utilizado significativamente más la contracepción de emergencia o los preservativos, durante el año previo al embarazo”.

En efecto, las adolescentes que habían utilizado la píldora del día siguiente previamente al embarazo tenían 2,8 veces más posibilidades de quedarse embarazadas que las que no lo habían hecho. Para las que la habían utilizado en los 12 meses previos al embarazo, la probabilidad de embarazo fue 3,01 veces mayor.

Como concluye el trabajo, “la utilización habitual de la contracepción de emergencia se asocia con un incremento en el número de abortos, ya que las adolescentes embarazadas que abortaron habían utilizado antes de su embarazo la contracepción de emergencia más habitualmente que aquellas otras que después de quedarse embarazadas habían llevado hasta el final su embarazo”.

Como también se comenta en el trabajo, “un mayor conocimiento y la posibilidad de acceso a la contracepción de emergencia se propugna como medio para reducir el número de abortos de adolescentes. Sin embargo, como se comprueba en este trabajo, las adolescentes que utilizaron la contracepción de emergencia tenían mayor riesgo de un embarazo no planeado, posiblemente como consecuencia de asumir mayores riesgos en sus relaciones sexuales”.

También llama la atención este trabajo sobre los problemas que puede suponer “la provisión de contracepción de emergencia por parte de organismos que no están preparados para realizar después un seguimiento sobre estas prácticas”.

Todos los anteriores datos aportan razonables dudas sobre la pretendida eficacia de la píldora del día siguiente para evitar embarazos no deseados de adolescentes y para reducir el número de abortos en este grupo.



AQUI PODRAS VER TODOS LOS TEMAS QUE SE ABARCAN EN ESTOS TIEMPOS Y QUE MUCHOS TIENES DUDAS
LOS ANTICONCEPTIVOS
LA DROGA
LA PILDORA DEL DIA DESPUES



et cetera